-AMOR ETERNO E IONOLIDABLE-


El presidente Gustavo Petro anunció, con la sobriedad que solo se usa cuando hay cámaras y micrófonos, que ya está listo para reunirse con Donald Trump el próximo 3 de febrero, una fecha que promete quedar inscrita en la historia diplomática de Colombia y Estados Unidos como el flamante “Día Internacional del Gran Abrazo Geopolítico”. Según reputados politólogos criollos especialistas en café cargado y análisis de pasillo, esta efeméride podría institucionalizarse y financiarse a escala global con recursos de alguna futura Reforma Tributaria creativa, decretada retroactivamente si es necesario.

De acuerdo con el propio Petro, “se estableció un canal de comunicación” entre ambos mandatarios: una especie de línea blanca, directa, muy privada y convenientemente discreta, destinada a resolver los grandes dilemas del planeta. En esa llamada se abordarán temas esenciales como la política comercial, el programa espacial, la gastronomía gourmet internacional y, por supuesto, la eterna protagonista: la cocaína, que jamás pierde vigencia ni protagonismo en la agenda bilateral.

La reunión será “determinante”, ese adjetivo mágico que en política sirve tanto para anunciar cambios históricos como para justificar que nada cambie. Mientras tanto, el presidente invita a la ciudadanía a mantener la calma, como si el país entero estuviera conteniendo la respiración a la espera de saber qué piensa Trump después del café o antes de abrir Twitter y sufra repentinamente, como otras ocasiones, pero al contrario de lo que ocurrió después de la llamada telefónica del amor al odio visceral del pasado.